Pedro Arturo Aguirre

Hombres Fuertes

MBS vs. MBZ

Pedro Arturo Aguirre ·

Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, dos de los países más ricos del llamado “Sur Global” y orgullosas incorporaciones recientes al bloque de lo BRICS, tienen entre ellos una relación cada vez más tirante. Mohammed bin Salmán (MBS), el poderoso y fatuo príncipe heredero de Arabia Saudita, intensifica una inusitada rivalidad con el emir Mohamed bin Zayed (MBZ), el hombre fuerte de los Emiratos Árabes Unidos, quien por mucho tiempo fue su cercano aliado e incluso es considerado como su mentor. El fulminante ascenso del príncipe heredero saudí y su implacable búsqueda de gloria lo han llevado a tener una relación turbulenta con sus vecinos y MBZ no es la excepción. “Cría cuervos…”, dicen. Esta pugna amenaza con extenderse mucho más allá del Golfo Pérsico. Las dos naciones habían aparcado añejas disputas económicas y territoriales para enfrentar aliados los retos de la Primavera Árabe, la cual llegó a constituir una amenaza real para la estabilidad de todas las monarquías del golfo. Más tarde, ambas naciones percibieron en Qatar a un peligroso enemigo común y se alinearon en su contra. Sin embargo, ahora están luchando para determinar cuál será la principal potencia de la región.

Prevalecen desacuerdos en una serie importante de temas. Los dos países compiten cada vez con más encono por ser atractivos para inversión de empresas globales. Cifras publicadas este año por las Naciones Unidas señalan una reducción de la inversión extranjera directa en Arabia Saudita de casi un 60 por ciento y un incremento de para los Emiratos Árabes Unidos de un 10 por ciento. Riad hará vigentes en enero regulaciones para prohibir a empresas extranjeras operar en el país si tiene su sede regional fuera de las fronteras del Reino (es decir, en Dubái). Dentro de la OPEP, Arabia Saudita presiona para reducir aún más la producción (el crudo se acerca a los 100 dólares por barril), mientras Emiratos anuncia el fin de sus recortes. En marzo se presentó Riyadh Air, una nueva aerolínea saudí para competir con Emirates y Etihad Airways. En la guerra civil del Yemen, después de años de colaborar, los dos países ya están ahora en lados opuestos.

Las relaciones entre Estados Unidos y los Emiratos mantienen en una base sólida, mientras en el caso de Arabia han sufrido un claro distanciamiento con la actitud mercurial y la hostilidad apenas disimulada de MBS. La importancia de Dubái como centro financiero global se verá amenazada por The Line, un megaproyecto de MBS de 100 millas de largo en la cúspide del Mar Rojo concebido como una ciudad futurista para nueve millones de personas. Incluso en los deportes esta hostilidad empieza a estar presente con la compra por parte de un fondo árabe del Newcastle United, el cual competiría directamente en la Premier League inglesa contra el Manchester City, de propiedad emiratí. La discrepancia se ha hecho patente durante los últimos meses con la ausencia de MBZ tanto en la cumbre árabe/china celebrada en Riad como de la junta de la Liga Árabe en Jeddah, en la cual se reintegró a Siria a la organización. Por su parte, MBS no se presentó a una reunión de líderes árabes en Abu Dhabi en enero. Y aunque saudíes y emiratíes todavía comparten muchos objetivos (enfrentar a Irán y a los movimientos fundamentalistas e impedir una nueva Primavera Árabe), la competencia por la influencia regional se incrementará mientras MBS intensifique su vocación hegemónica.